Sesiones con Susana. Enero 2012… un año después.
Había pasado un año desde la útima vez que nos vimos.
La vez anterior lo pasamos realmente bien y nos prometimos repetir y superarnos.
Estoy hablando de Susana Cueto.
Durante algún tiempo estuvimos dándole vueltas a diferentes ideas, lugares… en fin, queríamos hacer algo un poco más preparado y elegante. Cuidando más los detalles en la medida de nuestras posibilidades.
Dividimos el trabajo en tres sesiones:
Primera sesión. Parque Europa en Torrejón.
Quedamos el día 1 de enero por la mañana. Parece increible poder coincidir ese día y además por la mañana. Efectivamente, fue medio improvisado. Sabíamos que podríamos sacar tiempo ese día pero la noche anterior iba a ser un condicionante. Hacer fotos y sobre todo, posar sin dormir, no es lo mejor.
Cosas de la vida…, no nos acostamos demasiado tarde ninguno de los 2, así que, a la mañana siguiente, nos planteamos quedar e intentar aprovechar algo de la luz del día.
Una vez que nos pusimos en contacto y vimos que ambos estábamos despiertos nos lanzamos hacia la primera de las sesiones. Era tarde así que casi fuimos corriendo. Ambos teníamos compromisos para comer. Pasé a buscarla y ¡tuve que esperar! jaja. Es lo que tiene, al final yo no salgo en las fotos pero Susana necesitaba un poco de tiempo para peinarse, maquillarse y en definitiva, ponerse guapa. Mientras tanto, un señor mayor me hablaba de la multa que le pusieron a su hijo por aparcar en un paso de cebra. Pensó que el coche que estaba aparcado ahí era el mío pero estaba confundido.
Por fin bajó Susana con un montón de vestidos.
Me había hablado del parque Europa en Torrejón de Ardoz. No debería haber mucha gente y además contaríamos con escenarios de los monumentos más importantes de las principales ciudades europeas, un buen lugar.
Allí fuimos raudos y veloces. Si no fuera porque no sabíamos ir…jaja. Un poco preguntando, otro poco por intuición de Susana y otro poco por suerte, al final llegamos.
Teníamos muy poco tiempo para hacer fotos. Yo tampoco le di mucha importancia, sería la ocasión para romper el hielo después de un año. Estábamos un poco espesos, no sabíamos hacia donde ir. Al final fuimos primero a la réplica de la Fontana di Trevi. Nada más llegar nos dimos cuenta que esa suposición de que no habría gente era un espejismo en nuestra imaginación.
Así que, con gente de por medio, montamos el chiringuito; era cuestión de cerrar los planos y evitar la gente. Eso de montar unos trípodes y un paraguas provoca cierto respeto y la gente evitaba pasar por ahí. Alguno me preguntó si era para alguna revista… en fin, lo de siempre.
Susana iba vestida con una chaqueta blanca y un vestido negro, vamos, que no me lo quería poner fácil. Pero como siempre, iba elegante.
Empezamos a hacer las fotos y a calentar. Al cabo de no demasiado tiempo y 65 fotos más tarde, optamos por cambiar de lugar, cada vez había más gente y nos agobiaba un poco.






Fuimos a la Torre Eiffel. ¡Qué rápido viajamos!.
Como no podía ser menos, también había gente, pero encontramos nuestro sitio en una de las “patas” de la torre. Luces, cámara, acción! otra vez empezamos clic clic.
La pobre Susana estaba acabando con una gripe que la había tenído echa polvo unos días antes, así que, en cierto modo, era un poco preocupante estar en la calle, hacía bastante frío y tosía más de la cuenta.






Usamos un truquito fácil: ponerse al sol. La situé con el sol a su espalda así conseguiría 2 cosas, por un lado que entrara un poco en calor aprovechando el negro del vestido. Por el otro, intentar jugar a compensar la luz del sol con el flash y el reflector. Lo del reflector era difícil ya que no se sujetaba bien solo apoyado en el trípode y se movía constantemente. Con el flash también era difícil, el sol daba fuerte y para no quemar el cielo las velocidades de obturación eran absolutamente salvajes. Me gustan los retos así que intenté poner en práctica los conocimientos de strobist.



Ya era la hora de comer y nos estaban esperando así que recogimos y nos fuimos. Quedamos para llamarnos y seguir por la tarde.
Segunda sesión. Alcalá de Henares. Exteriores
Por la tarde fui a buscar a Susana, era esa hora justo cuando el sol se empieza a poner en invierno.
Como siempre, empezamos con prisas. Queríamos aprovechar los últimos resquicios de sol con esa luz dorada, pero la verdad es que era un poco tarde. Nos planteamos un parque al ladito de donde estábamos pero en seguida optamos por buscar un punto más alto. Nos dirijimos hacia un lugar que es una especie de reserva natural…(de niños lo llamábamos la ruta ecológica), con doble intención (otra vez), buscar el sol antes de que desapareciera y de paso poder ir luego a comer un pulpo en un sitio que Susana conocía justo ahí al lado (Susi, me debes un pulpo!). Nada, ni una ni otra. Anduvimos un poco por ahí y otra vez nos dimos la vuelta, hacía mucho frío y estaba todo en sombra. El restaurante estaba cerrado. Plof!
El último intento fue el Gurugú, situado a las alturas de Alcalá de Henares. Este restaurante tiene una especie de mirador. Pensé que sería buena opción, pero la suerte no estaba con nosotros, justo iban a cerrar.
Lejos de desanimarnos nos fuimos a un polígono que estaba cerquita del primer lugar, vamos justo al lado.
Allí por fin empezamos a hacer fotos! Al principio la situación era extraña, ahí en medio de la nada…y no había nadie… daba un poco de yuyu ¿no Su?.
Poco a poco nos fuimos sintiendo más cómodos. El principal problema era el de siempre, un frío cada vez más intenso, aunque lo soportamos bastante bien. Susana tuvo mérito en esto ya que yo me movía más colocando las cosas y esto hacía que lo soportara bien, pero ella debía mantenerse quietecita mientras yo disparaba.
Como no había luz, era practicamente imposible enfocar. Usando todos los recursos le di la vuelta al coche y usé los faros de ayuda. Al menos eso nos permitia ver algo.
Nuestras neuronas se estaban congelando y justo nos dimos cuenta que a unos metros ¡había farolas!. Así que nos trasladamos. También había unas escaleras que nos darían juego.





Quería equilibrar todas las luces para captar el ambiente y que Susana (con ese recogido en el pelo y con su ropa) contrastara con el lugar decadente callejero. Otra vez puse en práctica los trucos de strobist. Pobré a poner un carton alrededor del flash para dirijir el haz de luz a zonas concretas, velocidades lentas para aprovechar la luz de las farolas… Susana flipaba con las ñapas que hacia jaja. Un trozo de cartón cutre alrededor del flash?, si, eso si que es profesional!






Lo que más me gusta de Susana es que parece disfrutar tanto como yo y eso no tiene precio, colabora muchísimo, se esfuerza al 100%. Lo mejor de todo es que te regala poses casi sin querelo. A veces le indicas una cosa y justo antes de hacerlo ya te ha dado 4 ó 5 ideas más simplemente con sus movimientos. Es difícil de explicar. Ella no se da cuenta pero sucedía así. Yo le decía algo y antes de que se pusiera como le indicaba ya le había dicho ¡quieta!. En realidad buscaba también sus gestos naturales que es como mejor sale.
Juego mucho con pequeños engaños para provocar expresiones. A veces digo que se ponga sería para buscar una sonrisa en el intento, o la distraigo con otra cosa para conseguir justo algo que ella desconoce. Eso es lo más divertido de esto. Otras tantas veces no tengo que decir absolutamente nada. Está echa una modelo profesional!.

Antes de la congelación eché el órdago y le pedí que se quitara el abrigo (perdón Susana) para hacerle unas fotos más sexys. Yo me subi en la escalera y ella quedó abajo junto a la pared.
Lo hice lo más rápido posible y casi me la cargo de frío (pobre…). Con todo eso, puso la mirada perfecta así que disparé y rápidito a recoger y a entrar en calor.

Necesitábamos tomar algo calentito así que arrancamos el coche y nos dirijimos a la civilización.
Como destino, el parador de Alcalá. A parte de entrar en calor queríamos mirar la posibilidad de hacer fotos dentro.
Un chocolate y un café bombón fueron los encargados de que empezaramos a derretirnos.
Qué bien se estaba allí! No había estado nunca y está muy bien. Lo malo es que el patio estaba cerrado, además es abierto así que haría el mismo frío. Quizás para otra temporada si nos dejan…
Pensamos en preguntarles si nos dajarían hacer fotos en algún lugar dentro, pero el razonamiento nos hizo desistir de la idea. Supongo que con dinero todo hubiera sido posible, pero un parador… en fin.
A Susana le hacía especial ilusión que la hiciera fotos en sitios particulares de Alcalá. Uno de esos sitios es la “Universidad vieja”. A pesar de estar con la gripe reciente quiso intentarlo y se puso un vestido negro en el coche mientras que yo vigilaba por si venía gente andando por la calle. Jaja, cuando la gente pasaba me miraban preguntandose quizás qué haría un tío por ahí andando de arriba a abajo alrededor de un coche que tenía tapado el cristal con una manta.
Una vez vestida para la ocasión fuimos a la Uni. Yo estaba alucinado con las determinación de Susana a ponerse en tirantes con el frío que hacía. Estaba muy guapa pero no se si morir esa noche de frío tendría sentido. Yo preparé las cosas lo más rápido que pude. ¡Madre mía! si yo estaba helado de frío bien abrigado!.
Hicimos muy pocas fotos. Yo necesitaba un mínimo de tiempo y ella con cada segundo se congelaba más. Hice fotos de cerca con la iluminación básica para no tardar demasiado. Era difícil enfocar por la poca luz… en definitiva, las condiciones eran muy duras y difíciles.



Lamentablemente no pudimos hacer algo que a Susana le hacía especial ilusión: que apareciera toda la fachada con ella dentro de la imagen.
Técnicamente se podía haber hecho pero no se si hubiéramos (sobre toso Susana) resistido el frío.
Susi: Quedo en deuda contigo para hacerlo cuando el tiempo sea un poco menos cruel
.
Eso fue todo durante ese día. Al final no probamos el resto de vestidos. Lo intentaríamos al día siguiente pero ¿cómo?
Tercera sesión. Alcalá de Henares. Interiores
Era lunes y Susana trabajaba. Así que no nos quedaba más opción que otra vez hacer fotos de noche. Uff! otra vez frío!
Estuvimos dándole vueltas desde hacía tiempo como podríamos resolver este problema, buscando un lugar en interiores pero no se nos ocurría nada.
La única opción que vimos para hacer las fotos que buscábamos pasaba por coger una habitación grande en un hotel y rezar para que fuera lo suficientemente amplia. Quizás también hubiera una sala en el hotel que pudiéramos usar…
Miramos hoteles a ver que se podía hacer. Yo después de barajar varios opté por uno que en las fotos no pintaba mal. Al final la decisión estaba tomada. No teníamos más opción y si el sitio era bonito sería perfecto.
Yo tenía los vestidos de Susana en el coche del día anterior y ella saldría de trabajar a las 20:30. Esta vez yo quería aprovechar el tiempo así que me adelanté a reservar la habitación. De paso subí las cosas, colgué los vestidos y monté los pies, las luces, trípode… Jeje acababa de convertir una habitación de hotel en un estudio improvisado. Afortunadamente la habitación era lo suficientemente grande (le pedí a la recepcionista la más grande que tuviera). También le pregunté por la disponibilidad de algún salón… pero digamos que el precio me echó para atrás además de que no era especialmente grande y no tendría nada de atrezzo.

Fui a buscar a Susana al trabajo, mi objetivo era ponerse manos a la obra lo antes posible. Ya sabemos que el tiempo es un factor en nuestra contra. Al día siguiente ella tendría que trabajar.
Para no tener que parar lo primero fue cenar ¿donde?… hummm. Hay un vips cerca del hotel. Vamos! (Casi repetimos el mismo sitio del año pasado pero aparcar por allí podría ser difícil así que…).
Un sandwich (que eligió Susana) y una ensalada (que elegí yo) para compartir fue lo que cenamos. Todo sin cebolla!. Al final, charla que te charla se nos pasó un tiempecito, pero claro, no todo iba a ser fotos, teníamos que contarnos cosas. Tanto tiempo sin vernos… había que ponerse al día.
Llegamos al hotel y subimos a la habitación 401. ¡Qué lujo!, podíamos hacer fotos y estar calentitos ¡no se si se puede imaginar qué placer! todo estaba cerquita y colocado, había minibar, música (por cierto me llevé el cd… jiji) y había diferentes sitios donde hacer fotos.
En cuanto empezamos a hacer fotos todo fue fantástico, acostumbrados al sufrimiento esto era una auténtica maravilla. Además el escenario acompañaba. Mientras tanto Susana se apresuró para apoderarse del único cepillo de dientes que había. Estuvo rápida.
Susana se fue cambiando de vestidos y se puso casi todos los que trajo. Estaba muy elegante y espectacular. Yo estaba sorprendido, no parecía que hubiera tantos vestidos.
Jugamos con todos los elementos de los que disponíamos… tónica del minibar, bombones, silla negra, sillón, mesa, teléfono, cama… y si hubiera dado tiempo también el baño.













Tuve ocasión para arriesgarme a probar cosas nuevas, quería conservar el ambiente así que la velocidad de disparo era lentísima para que el flash y las luces blancas no tuvieran el absoluto protagonismo. El trípode ayudó en eso.
Fue especialmente divertido pintar a Susana con el pintalabios, jaja. Tenía una idea en mente pero ¡soy malo pintando!
Al final opté por hacerla lunares en sintonía con el vestido que llevaba puesto.











En resumen, fue muy divertido y agradable.
Como siempre, el tiempo es el factor determinante. Susana tenía que irse, así que llegada cierta hora finalizamos la divertida sesión. La llevé a casa, nos dimos un abrazo y subió a su casa.
Yo por mi parte aproveché la noche de hotel, y aunque no dormí apenas, aproveche ese hidromasaje por la mañana… la verdad es que recién levantado no es tan agradable…
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